jueves, 10 de octubre de 2013

Una fábula futurista de un tiempo no lejano...

...donde el mundo corre hacia su final, víctima de los excesos de los hombres.


SINOPSIS
"El mundo se acaba. El cielo del color del óxido lanza lluvia ácida hacia ciudades cubiertas incapaces de comunicarse entre sí. Peter vive en Madrid, una de las pocas grandes ciudades que han sobrevivido a una serie de desastres naturales y guerras. Su novia es secuestrada y se enfrenta sólo a los secuestradores, a una organización criminal y a la ira de su suegro, el alcalde de Madrid. En su búsqueda se dirige a Zaragoza y Huesca, territorios degradados por la naturaleza, con la única ayuda de su amigo Pol, con el que sólo se comunica en sueños. Pol vive en el pasado, recién salido de un cataclismo similar al que se avecina a su amigo Peter. Es el único con acceso al exterior de la cueva, donde su tribu vive bajo el yugo de poder de los ancianos, que se oponen a salir al exterior y descubrir un maravilloso cielo azul. Maravillosa fábula, historia desesperada de sentimientos que nos conciencia de un futuro espeluznante y no tan lejano"


AUTOR
Santiago Morata (Zaragoza, 1969), diplomado en turismo, master en marketing internacional y diseño publicitario, pintor de óleo (5 exposiciones individuales), viajero, fotógrafo aficionado, creativo, diseñador y escritor. Ha publicado Milenio de pasión,La sombra del Faraón, El constructor de pirámides y La hija de Ra, novelas históricas avaladas por prestigiosos historiadores y egiptólogos, con gran éxito de ventas y crítica. Miembro de la asociación de Escritores de Aragón, colabora con foros literarios, imparte conferencias, participa en debates, jornadas literarias, etc .En la actualidad trabaja en comercio exterior de una empresa de Dietética.


SEGÚN NOS CUENTA...

La novela surgió como un divertimento propio, sin afán de publicar, por desintoxicarme entre dos estudios históricos absolutamente exhaustivos. Como desahogo, después de cada estudio histórico le dedicaba un tiempo para añadir, corregir, etc.Y surgió casi sin querer lo que ahora se presenta, una novela con empaque, muy trabajada y meditada. Quería escribir sobre ficción por razones obvias: divertirme sin estudiar. Y quería escribir sobre algo que me impactase. Algo real, actual, algo absolutamente terrorífico.

A mí no me dan miedo las películas o novelas de terror, pero hay algo que sí me causa pavor: el género apocalíptico, por la parte real que tiene. Soy muy consciente de nuestra responsabilidad actual y del legado que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos. Un día, una generación no muy lejana se encontrará un escenario como el que describo en la novela. Y eso no es ficción. Creo firmemente en ello. Y me aterroriza. Sobre eso quería escribir.

Si puedo aportar un poco de conciencia ecologista en el lector, a la vez que le entretengo y le hago pasar un buen (o mal) rato, me doy por satisfecho. En cualquier caso, tenemos una deuda con el planeta por lo que le estamos haciendo y yo quería pagar al menos una parte de lo que debo. Creo que gustará a todo el mundo. No es una novela de ciencia ficción al modo que concebimos como irreal, y el lector sentirá que de algún modo estamos ahí.

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